#autismo #asperger

No importa cómo me llamen

¿“Autista” o “persona con autismo”? ¿Capacidades diferentes, especiales? ¿Qué importa cómo me llames si sólo queda en cuestiones semánticas?

autismo

Muchos debates se dan en torno a cómo referirse a una persona que tiene una condición del espectro autista.

He leído personas muy indignadas diciendo, por ejemplo “mi hijo se llama Juan y TIENE autismo; no es autista”.

Bueno, desde mi punto de vista, no me importa que me digan autista, o que me llamen por mi nombre y luego aclaren que tengo autismo. Me da lo mismo. No lo considero una falta de respeto. De hecho, sí me resulta una falta de respeto absoluto a todas las personas con condiciones del espectro autista que todo lo que se hable acerca de nosotros deba ser pasado por el filtro de lo policialmente correcto, porque eso hace que dejemos de hablar.

Conocerán el lema “hablemos de autismo”, y pienso que lo importante es que se hable, ante todo. La forma en cómo nos referimos a las cosas obviamente es importante, pero si nos quedamos en nimiedades tales lo que terminaremos logrando es que se hable con tanta cautela y con tanto temor a una potencial “caza de brujas” que se vaya perdiendo el contenido.

Yo soy autista porque tengo autismo. También soy rubia porque tengo el pelo de color claro, y soy docente porque doy clases. Si me ofendiera que me llamen “autista” sería lo mismo que me ofenda porque me llamen “rubia” en vez de decirme “persona con el pelo claro”. Es ridículo. Una discusión que lo único que hace es dividir a todas las personas que intentamos aportar nuestro granito de arena porque, simplemente, se hable de autismo, se hable de Asperger, se hable de inclusión y de respeto.

Muchas veces luchamos porque no se use la palabra “autista” como insulto, como valoración peyorativa, pero luego nos negamos a usarla en nuestros hijos o en otros mismos ¿en qué quedamos?

No es una falta de respeto decirme “autista”, pero sí es una falta de respeto que se ignore que existimos, qué necesidades tenemos, qué apoyos requerimos y cuáles son nuestras características.

No es una falta de respeto que digan que tenemos “capacidades diferentes”. Está bien, es poco específico, porque cada ser humano tiene una diferente capacidad de hacer cada una de las cosas que hace. Sí es una falta de respeto asumir que no tenemos capacidad de decidir cómo queremos que nos llamen y que se imponga la moda de decirnos de una u otra manera según a quién se le ocurra en cada momento -y que, para colmo, se condene a quién decida hacerlo de otra forma-.

¿Que tenemos capacidades especiales? Claro que sí. Las tenemos. Igual que el resto de la población. ¿Me voy a sentir discriminada porque señalen que las tengo? No. Claro que no. No se ofende uno ante los hechos. Se ofende mediante la desinformación, cuando se lee que “estamos en nuestro mundo”, o que no nos interesa socializar, o que somos todos genios, o buenos, o cualquier otra generalización.

Las divisiones entre nosotros no son productivas y sí son una falta de respeto para la gente con autismo -léase autistas- que más apoyos requieran, porque mientras nos quedemos en discusiones semántica, menos probabilidad de cambiar el mundo habrá.

Por favor, sigamos hablando de autismo. Todos.

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