#reflexiones

Preguntas incómodas

Cuando tengas dudas acerca de cómo tratar a alguien, cuando te sientas incomodo ante alguien por no saber qué espera de vos, mejor preguntá. En general las preguntas son bien recibidas, ya que son un gesto de interés hacia el otro.

autismo

Mejor preguntar con respeto que ignorar a sabiendas

¿Cuantas veces pasó que sabemos que alguien está pasando por un duelo y “no sabemos qué decirle”? ¿Y cuántas veces ocurre que sabemos que alguien tiene una dificultad puntual y no sabemos cómo hacer para que se sienta cómo pero, al mismo tiempo, no queremos ofenderlo preguntándole?

Bueno, este artículo trata sobre dos cosas: el silencio y la intromisión. Muchas veces no queremos pecar de entrometidos y por lo tanto, decidimos quedarnos en silencio ante situaciones que no sabemos manejar. Pero les contaré un secreto: ese silencio ofende y lastima mucho más que cualquier pregunta que se les pueda ocurrir. Hablo de “nosotros” porque creo que a todos nos pasa en algún momento y de alguna manera (o al menos, a casi todos). Puedo hablar con mucho conocimiento de causa de cómo prefiero que me pregunten “está la radio muy alta?” a que ni me lo mencionen, pese a que conozcan mi condición, sólo por asumir que podría ofenderme si me dejan expuesta. Sin embargo, a mí también me pasa en otras circunstancias. Por ejemplo, con los duelos. Sin embargo, creo que en la mayoría de las ocasiones “incómodas”, esa incomodidad pasa mucho más por uno mismo que por el otro. Si alguien está pasando por una situación que no le es agradable es muy poco probable que reciba de mal modo las preguntas que uno quiera hacerle, si es en pos del interés genuino.

En temas mucho menos irreversibles que la muerte (y, por cierto, temas que no son en absoluto trágicos) pasa exactamente lo mismo.

Me ha ocurrido infinidad de veces que cuando un grupo de personas se entera de mi condición de Asperger empiezan a preguntarme “¿y cómo te sentís en tal o cuál circunstancia?”. Esas preguntas son agradables. Demuestran un interés genuino en saber más acerca de qué tengo, qué me pasa y de qué manera pueden brindarme apoyo. Lo siento como un gesto de amabilidad; no es una intromisión ni una ofensa.

Justamente por miedo a ofender, hay mucha gente que prefiere no preguntar, que insiste en tratarte “como siempre”, haciendo caso omiso de que ahora tienen nueva información acerca de mi persona. Es como si tuvieran miedo de “tenerte lástima”, cuando no es “lástima” preguntar, sino que es simplemente informarse, interesarse en vos.

Cuando comento qué es lo que tengo, lo que menos busco es generar lástima. Después de todo, tengo una vida feliz y plena, llena de actividades que me gratifican, gente en mi entorno a la que aprecio mucho, etc. Que te pregunten sobre qué tenés o qué te pasa o cómo sos lo único que hace es demostrar interés, y eso es amable.

Me imagino que lo mismo le ocurrirá a cualquier persona, con o sin alguna condición. Es lindo que se interesen por nosotros y que quieran oírnos.

Por eso, cuando estés al lado de alguien del que sepas que algo le pasa (lo que sea que le pase) si le tenés aprecio, preguntale.

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